El baño es una de las zonas más expuestas a la humedad de toda la casa, y cuando llegan las lluvias de mayo y junio las filtraciones que pasaron desapercibidas en verano se vuelven un problema serio. Adelantarse es mucho más barato que reparar un cielo manchado o una pared con hongos.
Revisa el sellado de la tina y el receptáculo
El punto donde la tina o el plato de ducha se une con la pared es el primer lugar donde aparecen las filtraciones. Con el tiempo la silicona se endurece, se despega y deja pasar el agua hacia el muro. Pasa el dedo por toda la junta: si la silicona está agrietada, amarillenta o suelta, retírala completa y vuelve a aplicarla con una silicona antihongos de baño.
Cuida las fraguas de la cerámica
Las líneas de fragua entre las palmetas absorben agua cuando se desgastan. Si ves fraguas oscuras, hundidas o que se desmoronan, conviene refraguar la zona de la ducha. Una fragua sana mantiene el agua sobre la superficie en vez de filtrarla hacia la estructura.
Ventila para frenar la humedad
Gran parte del daño en los baños chilenos no viene de una cañería rota, sino de la condensación. Un baño sin ventana o sin extractor acumula vapor que termina en hongos y pintura descascarada. Abre una ventana después de la ducha o instala un extractor; es una de las inversiones más rentables para la salud de tu baño.
Cuándo llamar a un profesional
Si ya ves manchas de humedad en el cielo del piso de abajo, agua que aparece sin razón aparente o un medidor que sigue girando con todas las llaves cerradas, probablemente hay una filtración en la red de agua. En ese caso conviene una visita técnica: detectar el punto exacto a tiempo evita picar de más y reparar la mitad del baño.
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